Treinta y cinco nuevos elementos inscritos en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

  • 13 de diciembre de 2019
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© Direction du patrimoine culturel, Maroc, 2015

El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reunido en Bogotá, ha inscrito 35 elementos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Los nuevos elementos son:

Este elemento del patrimonio cultural inmaterial abarca el arte multisecular de la escritura y caligrafía del alfabeto armenio, así como sus usos culturales, ya sean decorativos o de otro tipo. El elemento se distingue por su gran variedad de caracteres ornamentales que suelen clasificarse en función de su forma: lazos, pájaros, animales y personajes y criaturas míticas o fantásticas. El arte de la escritura armenia ha impregnado a la casi totalidad de las capas sociales del país y ha influido muy especialmente en el arte popular. Todas las instituciones educativas en todos sus niveles, los centros para jóvenes y la Iglesia Apostólica Armenia desempeñan un papel esencial en la transmisión de este arte.

La trashumancia en Europa es una modalidad de pastoreo consistente en el desplazamiento estacional de ganados por rutas migratorias de la zona del Mediterráneo y los Alpes. Todos los años, en primavera y otoño, miles de animales son conducidos de una a otra región climática en rebaños vigilados por pastores que recorren siempre los mismos itinerarios, cubriendo etapas que duran desde el alba al atardecer. Hay dos tipos de trashumancia: la horizontal, propia de las regiones llanas o mesetarias; y la vertical, característica de las regiones montañosas. La trashumancia no sólo es un importante factor de configuración de la relación e interacción del hombre con los animales y los ecosistemas, sino también uno de los métodos de crianza del ganado más sostenibles y eficaces, así como un elemento del patrimonio cultural vivo que comprende toda una serie de prácticas rituales y consuetudinarias.

En muchas regiones de los Estados solicitantes el cultivo secular de la palma datilera ha dado origen a numerosas actividades y oficios artesanales, así como a diversas costumbres de índole sociocultural. Los depositarios de este elemento son los propietarios de palmerales, los agricultores dedicados al cultivo de las palmas, los artesanos que fabrican productos tradicionales con ellas, los mercaderes de dátiles y los autores de narraciones y poemas populares sobre la palma datilera, así como los artistas que los recitan. El cultivo y la explotación de la palma datilera han desempeñado un papel esencial para ayudar a las poblaciones interesadas a superar los problemas ocasionados los rigores del medio ambiente desértico. La importancia cultural y la difusión de este elemento del patrimonio vivo a lo largo de los siglos explican el sólido compromiso contraído por las comunidades locales para salvaguardarlo.

Durante dos tardes del mes de Julio de cada año, se celebra en el centro histórico de Bruselas una procesión religiosa y festiva denominada Ommegang que comienza con una competición de ballesteros y una ceremonia religiosa oficiada en la iglesia del barrio de Sablon. Una vez finalizados estos dos actos, los asistentes forman un gran desfile que recorre diversas calles hasta llegar a la Gran Plaza, donde se unen al burgomaestre de la ciudad. Entre 1928 y 1930 se recreó y revitalizó la celebración tradicional de este elemento del patrimonio vivo, que hoy en día se ha convertido en un festejo cultural típicamente bruselense. Son muy numerosos los ciudadanos que participan en él desde hace más de 40 o 50 años y entre los participantes se han formado grupos de voluntarios que han constituido asociaciones amistosas para contribuir dinámicamente a su práctica y salvaguardia.

La fiesta del Señor Jesús del Gran Poder tiene lugar el día de la Santísima Trinidad en la ciudad de La Paz. Las festividades comienzan con el desfile de unos 40.000 fieles que recorren los barrios del oeste de la ciudad cantando y bailando al son de las melodías interpretadas por unos 7.000 músicos, mientras el público les saluda a su paso con grandes manifestaciones de júbilo. Al día siguiente de este gran desfile, la imagen de Jesús es transportada a hombros por el barrio de su Santuario Mayor. Emanación del modo de entender y practicar el catolicismo característico del mundo andino, este elemento del patrimonio cultural vivo transforma y dinamiza cada año la vida social de La Paz.

El procedimiento de preparación de la bebida de leche de yegua fermentada denominada “airag” en un recipiente de cuero de vaca (“khokhuur”) con la ayuda de una espátula (“buluur”) y un molde (“khovoo”) es una costumbre tradicional que va acompañada de la ejecución de una serie de rituales. El proceso de fabricación consiste básicamente en dejar enfriar la leche de yegua ordeñada; verterla en el recipiente de cuero donde se ha depositado un poco de “airag” preparado anteriormente para facilitar la fermentación; y batir luego esa mezcla con unos 500 movimientos de espátula acompasados, antes de depositarla en el molde. Bebida nutritiva, el “airag” es un componente importante de la dieta alimentaria del pueblo mongol. Los depositarios y practicantes de este elemento del patrimonio cultural vivo han heredado de sus antepasados los conocimientos y prácticas pertinentes que les han permitido mantenerlo vivo durante milenios.

La práctica ritual compleja denominada “bumba-meu-boi” es un elemento del patrimonio cultural vivo del estado brasileño de Maranhão, que agrupa diferentes formas de expresión musicales, coreográficas, teatrales y lúdicas. Impregnado de un fuerte simbolismo, este elemento es toda una metáfora de la existencia humana ya que reproduce el ciclo de la vida desde el nacimiento hasta la muerte. Cada año, los grupos de “bumba” reinventan la celebración de esta práctica cultural componiendo nuevas canciones, representando comedias inéditas y creando bordados novedosos para la indumentaria de los artistas y el lienzo con el que se cubre al buey. El ciclo de las festividades, que llega a su apogeo a finales de junio, dura varios meses y comprende diversas fases, desde las representaciones públicas o “brincadas” hasta los rituales relativos al sacrificio del buey. Ese ciclo constituye para todos los participantes en las celebraciones un verdadero periodo de renovación y revigorización de sus energías.

Práctica musical y coreográfica tradicional del archipiélago de Cabo Verde, la morna es un elemento del patrimonio cultural inmaterial de este país que abarca otros ámbitos culturales como la creación poética o la interpretación de canciones. La morna se puede cantar o interpretar musicalmente, de preferencia con instrumentos de cuerda: guitarras, violines y ukeleles. Las letras poéticas de las canciones son a veces improvisadas y sus temáticas giran en torno al amor, la despedida, la separación, el reencuentro y la madre patria. Hoy en día se componen principalmente en criollo caboverdiano. Los depositarios y practicantes de este elemento son los músicos, cantantes, poetas y compositores que practican, difunden y transmiten este género musical a las jóvenes generaciones. La morna desempeña un papel sociocultural fundamental porque acompaña acontecimientos importantes de la vida: bautizos, bodas y reuniones familiares.

Arte vivo con más de 2.000 años de existencia, el canto bizantino es una práctica cultural importante y un sistema musical completo que forma parte de las tradiciones musicales que se desarrollaron en el Imperio Bizantino. Al realzar y valorizar musicalmente los textos litúrgicos de la Iglesia Ortodoxa Griega, el canto bizantino ha quedado íntimamente ligado a la vida espiritual y al culto religioso. Es una música exclusivamente vocal, en la que se utilizan diferentes estilos rítmicos para acentuar las sílabas de determinadas palabras de los textos litúrgicos que se quieren destacar. El canto bizantino es un arte floreciente porque, además de ser transmitido en el seno de la Iglesia Ortodoxa Griega, cuenta con el apoyo ferviente de numerosos expertos y aficionados (músicos, coristas, compositores, musicólogos y universitarios).

La bachata dominicana es una expresión musical bailable, nacida de la fusión del ritmo del bolero con el de otros géneros musicales afroantillanos. En general, las letras de la bachata expresan profundos sentimientos viscerales de amor, pasión y nostalgia. Para ser interpretada, la música de la bachata necesita tradicionalmente un pequeño grupo de músicos con una o dos guitarras como instrumentos principales, un contrabajo y un conjunto de instrumentos de percusión. La danza de la bachata es tan apasionada como su música. Basada en un ritmo de ocho compases, se baila en pareja con movimientos sensuales de las caderas. Este elemento del patrimonio vivo forma parte integrante de todas las celebraciones populares y tradicionales de la República Dominicana y se aprende espontáneamente por doquier desde la infancia.

En toda Etiopía se celebra con una fiesta llamativa y vistosa la Epifanía ortodoxa, que conmemora el bautismo de Cristo por San Juan Bautista en el río Jordán. Las celebraciones comienzan la víspera de la festividad principal, cuando los fieles acompañan en procesión los “tabots” (réplicas del Arca de la Alianza) de sus respectivas parroquias para depositarlos junto a un estanque, embalse artificial o curso fluvial. Los participantes pasan la noche en vela rezando y cantando junto a los “tabots”, antes de asistir a las celebraciones que comienzan al amanecer del gran día, cuando los sacerdotes bendicen las aguas con las que luego rocían a todos los presentes, y terminan con el regreso de los “tabots” a sus respectivas iglesias. La práctica continua de la fiesta religiosa y cultural de la Epifanía, así como la activa función desempeñada por los miembros del clero ortodoxo en su preservación, garantizan de por sí la viabilidad de este elemento del patrimonio vivo.

El alpinismo es el arte de escalar cumbres y paredes en terrenos rocosos o helados de alta montaña, en cualquier estación del año. Su práctica exige poseer una serie de capacidades físicas, técnicas e intelectuales, así como compartir con los demás practicantes de este elemento del patrimonio vivo conocimientos acerca del medio ambiente de la alta montaña, sí como sobre la historia de la práctica de la escalada y sus valores conexos. El sólido espíritu de equipo es otro elemento esencial de la cultura y mentalidad de los alpinistas que, en su gran mayoría, se agrupan en clubs. Verdaderos vectores de la cultura alpinista, los clubs de montañeros de Francia, Italia y Suiza estrechan continuamente sus lazos de amistad mediante la organización frecuente de encuentros bilaterales o trilaterales.

Los grupos étnicos y las comunidades de las regiones donde se practica la música interpretada con dotār consideran que los conocimientos técnicos tradicionales sobre la fabricación y práctica de este instrumento son componentes socioculturales fundamentales de su arte musical popular. La música de dotār se toca en eventos socioculturales importantes como desposorios, fiestas, celebraciones y ceremonias rituales, y también en numerosos festivales locales, regionales, nacionales e internacionales. Cuando tocan sus instrumentos, los músicos narran toda una serie de relatos épicos, históricos, líricos, morales y gnósticos que son elementos esenciales del pasado, del orgullo y del sentimiento de identidad de su etnia.

En las ciudades mexicanas de Puebla y Tlaxcala, así como en las localidades españolas de Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, sendas comunidades de artesanos fabrican con métodos tradicionales objetos de cerámica de estilo talaverano para usos domésticos, decorativos y arquitectónicos. Aunque las técnicas de la alfarería han evolucionado en México y en España, en particular con la utilización de tornos eléctricos, los procedimientos de fabricación, esmaltado y decoración de este tipo de cerámica siguen siendo artesanales e idénticos a los practicados en el siglo XVI. Los conocimientos y técnicas relacionados con este elemento del patrimonio cultural vivo abarcan la preparación de la arcilla, su modelación con un torno o un molde, la ornamentación de la pieza modelada, la preparación de los pigmentos y el esmalte, y la cocción en el horno. En su mayoría, los depositarios de los conocimientos relativos a esta fabricación artesanal son maestros alfareros y ceramistas que han transmitido sus competencias a las jóvenes generaciones, ya sea en sus talleres o en el seno de sus familias.

Además de su dimensión deportiva, el arte marcial tradicional denominado “pencak–silat” engloba aspectos relacionados con el ámbito mental y espiritual, la práctica de la autodefensa y el arte. En los movimientos y estilos del “pencak–silat” influyen muy considerablemente diversos elementos artísticos basados en la unidad del cuerpo y de su movimiento adaptado al acompañamiento musical. El término “pencak”, usado en Java, y el vocablo “silat”, más extendido en Sumatra Occidental, designan un conjunto de artes marciales muy similares, aunque cada región posee sus propias particularidades. Los practicantes de este elemento del patrimonio cultural inmaterial aprenden a mantener viva su relación con Dios, los seres humanos y la naturaleza, así como a dominar diferentes técnicas para afrontar agresiones autodefendiéndose y protegiendo al prójimo.

La oferta de servicios y hospitalidad durante la peregrinación del Arbain es una práctica social ejercida en las regiones del centro y el sur del Iraq, donde inician su peregrinación los millones de fieles que se dirigen a la ciudad santa de Karbala para visitar al Santuario del Imán Hussein. Muchas personas ofrecen sus disponibilidades de tiempo y de recursos para que los peregrinos puedan beneficiarse de servicios gratuitos durante su recorrido y disponer de lugares para orar, albergarse o pernoctar de balde. Profundamente arraigada en la tradición árabe e iraquí de la hospitalidad, esta práctica se considera un elemento del patrimonio vivo determinante de la identidad cultural del país.

Símbolo de la nación, este instrumento musical se utiliza desde hace más de diez siglos. Su música con sonidos parecidos a los de una campanilla cautiva a todos los que la escuchan y ha sido ensalzada en la mitología, las artes populares y la literatura irlandesas. Los intérpretes contemporáneos del arpa tradicional de cuerdas metálicas son depositarios de un inestimable legado musical, y los músicos que tocan con arpas de fabricación moderna han salvaguardado el repertorio tradicional y han garantizado su continuidad, interpretándolo y adaptándolo a la evolución de los estilos musicales. Desde hace unos 60 años, el creciente reconocimiento del papel desempeñado por el arpa en la identidad, la lengua y la cultura irlandesas ha venido provocando un interés cada vez mayor por la práctica de este instrumento.

La celebración del Perdón Celestiniano tiene su origen en una histórica bula pontificia otorgada por el Papa Celestino V con la finalidad –entre otras– de propiciar las asociaciones entre comunidades locales. Conmemorado en la ciudad y provincia de L’Aquila, este elemento del patrimonio cultural inmaterial engloba toda una serie de rituales y celebraciones. La procesión del Perdón, compuesta por un cortejo de fieles portadores de velas, recorre su tradicional itinerario pasando por veintitrés pueblos y encendiendo en cada uno de ellos una hoguera sobre un trípode preparado ex profeso. El día final de la procesión, un gran cortejo acompaña a la Dama de la Bula, el Joven Señor y la Dama de la Cruz, tres personajes emblemáticos de la celebración que simbolizan respectivamente los valores tradicionales de la festividad: la hospitalidad, la solidaridad y la paz. La participación continua de las comunidades locales en esta fiesta ha garantizado su viabilidad a lo largo del tiempo.

La confección del ‘ak-kalpak’, típico cubrecabezas masculino de fieltro blanco con un profundo significado de carácter sacro, forma parte de la artesanía tradicional kirguís. La fabricación de este sombrero requiere poseer un conjunto de técnicas y conocimientos en continua evolución relativos a operaciones como el fieltrado, el corte, el cosido y el diseño y ejecución de bordados. Este sombrero evoca por su forma un pico nevado con cuatro vertientes, representativas de los cuatro elementos de la naturaleza: el aire, el agua, el fuego y la tierra; y sus cuatro aristas simbolizan la vida. Las técnicas y los conocimientos relativos a este elemento del patrimonio cultural vivo se transmiten tradicionalmente de madres a hijas en el seno de las comunidades de artesanas.

El “silat” es un arte marcial de autodefensa y supervivencia muy arraigado en el archipiélago malayo. Sus orígenes se remontan a los albores del Reino de Langkasuka y, desde entonces, ha evolucionado hasta convertirse en una práctica refinada de entrenamiento físico y espiritual que integra el uso de indumentarias tradicionales, instrumentos musicales y diversos elementos específicos. Hay muchos estilos de práctica del “silat” que toman sus nombres de los animales y plantas de la naturaleza circundante, a los que imitan o representan. El número de personas formadas en la práctica de este elemento del patrimonio cultural vivo ha aumentado muy considerablemente. Además, su rápida difusión ha hecho que este arte marcial haya cobrado cada vez más el aspecto de un arte escénico hasta convertirse, hoy en día, en una actividad lúdica y deportiva muy popular y beneficiosa para la salud.

La representación teatral denominada “kwagh-hir” es una expresión artística mixta, visualmente atractiva y edificante desde el punto de vista cultural. Su origen se remonta a la práctica narrativa ancestral del pueblo tiv llamada “kwagh-alom”. Los narradores creativos de esta etnia invitaban antaño a las familias a escuchar sus relatos después de las faenas del campo. Con el paso del tiempo, empezaron a escenificar sus narraciones y esta práctica desembocó en la configuración de la forma actual y la importancia social del “kwagh-hir”. Modalidad de “teatro total”, el “kwagh-hir” recurre a los títeres, las mojigangas, la recitación de poemas, la interpretación de músicas, la ejecución de danzas y la narración de relatos realistas, a fin de mostrar con una escenificación creativa la verdadera vida del pueblo tiv. Las representaciones se efectúan con regularidad para garantizar la perdurabilidad de este elemento del patrimonio cultural vivo, y los conocimientos y técnicas relacionados con él se transmiten mediante un aprendizaje práctico en el seno de las compañías teatrales.

En la práctica de la danza y la música tradicionales del Valle de Setesdal, tocar un instrumento, bailar y cantar son tres actividades inseparables. Las melodías musicales reciben el mismo nombre que la danza tradicional, denominada “gangar”, y en su mayoría han sido compuestas para ser bailadas. Las canciones se suelen interpretar en los intervalos que median entre la escenificación de los bailes y la ejecución de las melodías musicales, ya sea en solo o con la intervención de dos o más personas que entablan diálogos cantados. Las danzas son ejecutadas por una sola pareja o por varias, y en este último caso los bailarines forman un corro en el que van cambiando de pareja a medida que se desplazan en el sentido de las manecillas del reloj. Las melodías musicales se interpretan con un arpa de boca y con el instrumento tradicional noruego por excelencia, el violín de Hardanger. Las prácticas culturales tradicionales del Valle de Setesdal datan del siglo XVIII y desde entonces se han trasmitido de generación en generación sin interrupción, si bien son objeto de una renovación continua porque nunca ha cesado la composición de nuevas melodías musicales y de letras para las canciones.

El “Hatajo de Negritos” y “Las Pallitas” son dos danzas complementarias, oriundas del Departamento de Ica, que se bailan acompañadas de músicas y canciones en las celebraciones navideñas. Son representaciones bíblicas de la visita de los pastores al Niño Jesús y de la llegada de los Reyes Magos en las que se mezclan tres corrientes culturales: los valores del mundo andino prehispánico, el catolicismo europeo y el legado de los ritmos musicales de los descendientes de africanos traídos a esta parte del Perú en la época colonial. El “Hatajo de Negritos” lo ejecutan varones que zapatean y cantan al son de un violín y de campanillas. En cambio, “Las Pallitas” es una danza de mujeres ejecutada con zapateos y canciones al son de una guitarra. Los bailarines recorren en diciembre y enero plazas públicas, iglesias y hogares familiares representando escenas de la Natividad.

El carnaval celebrado en la aldea de Podence para celebrar el fin del invierno y el comienzo de la primavera es una práctica sociocultural que dura tres días. Los participantes más destacados de este festejo son los grupos de “caretos”, personajes con máscaras, ropajes multicolores y cencerros colgados en el cuerpo que bailan alrededor de las mujeres, desfilan por las calles y recorren los hogares de parientes y amigos, ya que es costumbre visitarse amistosa y mutuamente entre vecinos durante las celebraciones. La participación en esta práctica cultural festiva comienza desde la infancia, y las actividades llevadas a cabo por la Asociación del Grupo de Caretos de Podence han incrementado considerablemente las posibilidades de transmisión de este elemento del patrimonio cultural vivo.

Finamente tejidas a mano, las esteras de Samoa denominadas ‘ie tienen dos franjas coloridas confeccionadas mediante la sujeción de otras tantas hileras de plumas verdes y rojas, y en uno de sus bordes penden en largos flecos los extremos de las fibras con las que se han fabricado. Realizadas artesanalmente con fibras delgadas de pandanus, estas esteras poseen una textura final comparable a la de un tejido de seda, y con el paso del tiempo adquieren un lustroso color cobrizo. Además de su mérito como productos artesanales que exigen de sus creadores estar en posesión de competencias técnicas excepcionales, el verdadero valor de las ‘ie estriba en su uso como objeto de intercambio en ceremonias y rituales tradicionales. Las tejedoras y las personas que dominan con maestría esta artesanía artística han creado comités sobre la práctica de este elemento del patrimonio cultural inmaterial en los pueblos donde viven, a fin de incrementar las posibilidades de consolidar su transmisión a las generaciones más jóvenes.

La técnica artesanal denominada “drotárstvo” consiste en fabricar manualmente objetos con alambre. Fue en el siglo XVIII cuando algunos artesanos descubrieron las posibilidades interesantes que ofrecía el alambre para sus oficios y, en consecuencia, elaboraron una sencilla técnica manual –vigente aún actualmente– que consiste en torcer los hilos de metal, unirlos a otros y entrelazarlos a mano sin soldadura. Al principio, esta técnica la utilizaron subsidiariamente algunos trabajadores manuales para reparar objetos de cerámica y cacharros de cocina, o para fabricar y vender sencillos utensilios de alambre. Hoy en día, los artesanos del alambre se basan en las prácticas y técnicas tradicionales de antaño para crear nuevas formas de gran valor estético, lo que atestigua el respeto profesado a sus predecesores y garantiza la viabilidad futura del elemento.

Las procesiones de Semana Santa de la histórica ciudad de Mendrisio atraen cada año a unos 10.000 espectadores durante las jornadas del Jueves y del Viernes santos. Con motivo de estos actos religiosos se apagan las luces de toda la ciudad y sus calles quedan solamente iluminadas con el mortecino resplandor de 260 “transparentes”, pinturas translúcidas ilustrativas de escenas y símbolos bíblicos que están montadas en madera, iluminadas desde su interior y fabricadas con una técnica pictórica especial de finales del siglo XVIII. En la procesión del Jueves Santo cientos de figurantes escenifican el viacrucis y la pasión de Cristo, mientras que la del Viernes es más austera y menos vistosa. Se cuentan por centenares los hombres y mujeres que contribuyen a la organización de estos eventos sacros y una gran parte de la población los apoya con su presencia.

Las prácticas culturales y artesanales relacionadas con el cultivo, la recolección y los usos médicos, culinarios y cosméticos tradicionales de las rosas de Damasco atañen a los cultivadores y familias del pueblo de Al-Mrah, así como a los participantes en la Fiesta de la Rosa Damascena celebrada cada año. Con la floración de las rosas en el mes de mayo comienza su recolección y principian las celebraciones de la Fiesta. Los cultivadores y sus familias recolectan a mano las rosas y luego separan los capullos de las flores que ya han brotado. Los primeros se ponen a secar para utilizarlos posteriormente en infusiones de té, mientras que los pétalos de las segundas se reservan y almacenan con vistas a su destilación. Las mujeres del pueblo trabajan juntas para elaborar jarabes, mermeladas y dulces de rosa y los boticarios venden los pétalos debido a sus múltiples propiedades medicinales. Los habitantes de las localidades vecinas de Al-Mrah acuden en gran número a las celebraciones de esta Fiesta, que atestigua la importancia cultural inmarchitable que reviste este elemento del patrimonio cultural vivo para sus practicantes y depositarios

El masaje tailandés llamado “nuad thai” se considera que forma parte de la ciencia, la técnica y las prácticas culturales de la medicina tradicional tailandesa. No es un remedio médico, sino una terapia manual en la que sus practicantes someten a los pacientes a una manipulación corporal destinada a coadyuvar al reequilibrio de las energías y la estructuración del cuerpo para tratar las dolencias supuestamente causadas por la obstrucción de las líneas “sen”, esto es, los canales que, según se supone, recorren el organismo humano y vehiculan los flujos energéticos vitales. Sus orígenes se hallan en los cuidados empíricos dispensados antaño a las personas en las comunidades campesinas del país, que con el tiempo se convirtieron en un sistema de conocimientos formal.

El vocablo “gnawa” designa un conjunto de producciones musicales, representaciones, prácticas de confraternización y rituales terapéuticos que mezclan lo profano con lo sagrado. Los practicantes de este elemento en las ciudades ejecutan ritos de posesión terapéuticos en veladas, mientras que en las zonas rurales organizan comidas colectivas en ofrenda a los santos morabitos. Este elemento del patrimonio cultural vivo es, ante todo, una música de cofradías sufíes con letras de carácter religioso que invocan a los antepasados y los espíritus. Esta práctica cultural data por lo menos del siglo XVI y en sus inicios fue exclusiva de grupos y personas víctimas de la esclavitud y la trata de esclavos, pero hoy en día se considera parte integrante de la cultura e identidad polifacéticas de Marruecos. Tanto en los pueblos como en las grandes ciudades del país está aumentando sin cesar el número de cofradías y músicos consumados que se agrupan en asociaciones y organizan festivales locales, regionales, nacionales e internacionales de música “gnawa” durante todo el año.

El tiro con arco tradicional practicado a pie o a caballo es un elemento del patrimonio cultural vivo de Turquía que engloba los principios, prácticas sociales, producciones artesanales, disciplinas, técnicas de disparo y rituales relacionados con el uso de esta arma, que han ido evolucionando en el transcurso de los siglos. Un componente esencial de esta práctica sociocultural es la fabricación artesanal de los equipos tradicionales de los arqueros con materias primas específicas y ornamentos consistentes en caligrafías, marqueterías y diversos aditamentos artísticos. La ejecución de esos equipos requiere el concurso de artesanos expertos, poseedores de técnicas y conocimientos especializados. En los últimos años ha aumentado notablemente en varias regiones del país el número de mujeres que dominan o aprenden el tiro con arco, y cada vez son más numerosas las organizaciones no gubernamentales involucradas en esta práctica sociocultural tradicional. Los depositarios y practicantes del elemento son los que garantizan su viabilidad, adaptándolo al mundo contemporáneo.

Con el tradicional arte turcomano del tejido se fabrican y decoran manualmente alfombras y productos artísticos de tapicería. Estas alfombras y tapices artesanales son de textura densa, están ornamentados con diseños y motivos coloridos, lineales y geométricos característicos de cada una de las cinco tribus de Turkmenistán, y reflejan con sus combinaciones de hilos, colores y dibujos la fauna y la flora del entorno medioambiental en el que viven las comunidades de artesanos tejedores. Se usan en general para revestir los suelos y decorar las paredes, aunque también se fabrican ejemplares especiales para la celebración de nacimientos, desposorios, honras fúnebres y plegarias rituales. Este arte del tejido forma parte integrante de la vida sociocultural del país y se considera un signo de la identidad y cultura comunes de su población.

El arte tradicional de fabricación de la cerámica pintada de la localidad de Kosiv data del siglo XVIII y sus productos –vajillas, objetos ceremoniales, juguetes y baldosas– poseen un valor artístico y también práctico, ya que se utilizan en la vida diaria. Fabricadas con arcillas locales, estas cerámicas se caracterizan por sus ornamentaciones de estilo figurativo que ilustran la vida, historia, creencias, tradiciones y costumbres de los montañeses hutsules, así como de la fauna y la flora del territorio en que viven. Otra marca indeleble característica de la cerámica esta localidad la constituyen sus típicos coloridos verdes, amarillos y marrones. Los maestros ceramistas trabajan en pequeños talleres artesanales o caseros, y el Departamento de Cerámica Artística de la Universidad de Kosiv tiene una responsabilidad especial en la tarea de garantizar la continuidad de las generaciones de practicantes y depositarios de este elemento del patrimonio cultural inmaterial, así como en la misión de mantener viva esta artesanía preservando su ciclo de fabricación tradicional.

Originaria de la provincia de Coresmia, la práctica de la danza denominada “lazgi” se halla extendida actualmente por todo Uzbekistán. Este elemento del patrimonio cultural vivo es ilustrativo de la creatividad humana porque encierra en sus pasos y movimientos los fenómenos y sonoridades de la naturaleza circundante, así como los sentimientos de amor y dicha. Inspirada en la vida social y los quehaceres de las poblaciones locales, esta danza multisecular es toda una representación del dinamismo de la vida. Hay dos modos de ejecutarla: uno “escénico”, por así decir; y otro interpretativo, que abre paso a la espontaneidad. En el primero los movimientos están pautados, mientras que en el segundo son improvisados y cada vez más variados a medida que el ritmo de la música se acelera. Esta danza estimula la capacidad de expresión de las personas, y su transmisión de generación en generación se ve propiciada por la creación de nuevas versiones de su ejecución.

Práctica ritual esencial en la vida espiritual de las etnias tày, nùng y thái de Viet Nam, el “then” es la plasmación de una serie de conceptos sobre los seres humanos, la naturaleza y el universo. Sus ceremonias narran un viaje en el que el maestro “then” conduce a soldados fantasmas desde el reino terrestre al celeste para ofrendar objetos cultuales e impetrar con plegarias la paz, la sanación de enfermedades, cosechas abundantes, etc. En las celebraciones del ritual, los maestros “then” visten ropajes ceremoniales y cantan en el idioma de sus respectivas etnias, tocando el tính, un instrumento de cuerda parecido al laúd. Este elemento del patrimonio cultural vivo se ha transmitido siempre oralmente durante la celebración de los rituales, lo cual ha garantizado su perdurabilidad generación tras generación.

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