El alpinismo

Inscrito en 2019 (14.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

© Bertrand Delapierre, 2018

El alpinismo es el arte de escalar cumbres y paredes en terrenos rocosos o helados de alta montaña, en cualquier estación del año. Su práctica exige poseer una serie de capacidades físicas, prácticas e intelectuales, así como saber utilizar técnicas, equipos y materiales como piolets y crampones. Es un deporte tradicional caracterizado por el hecho de que sus practicantes comparten en común una cultura que integra el conocimiento del medio ambiente de la alta montaña, de la historia de la práctica de la escalada y sus valores conexos, y de una serie de competencias técnicas específicas. El alpinismo exige la posesión de conocimientos medioambientales sobre el entorno natural de los itinerarios de escalada, el cambio de las condiciones climáticas y el riesgo de desastres naturales. Otro aspecto cultural de este elemento del patrimonio vivo comprende elementos de carácter estético como el apego de sus practicantes a la elegancia de las escaladas, la contemplación de la belleza de los paisajes y la relación íntima con la naturaleza. Además, la práctica del alpinismo implica la adopción de principios éticos que descansan en el compromiso individual de cada escalador de no dejar huellas tras de sí y en el deber de prestar socorro a los demás alpinistas. Por último, cabe señalar que el espíritu de equipo, simbolizado por la cordada, es otro elemento esencial de la mentalidad de los montañeros que, en su gran mayoría, se agrupan en clubs dedicados a difundir por doquier esta práctica deportiva. Estos clubs son los vectores esenciales de la cultura alpinista: organizan excursiones y expediciones colectivas, difunden informaciones prácticas y editan diversas publicaciones. Desde el siglo XX, los clubs de montañeros de Francia, Italia y Suiza vienen estrechando sus lazos de amistad y organizan con frecuencia encuentros bilaterales o trilaterales a diversos niveles.

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