Desarrollo sostenible y patrimonio vivo

La noción de ‘sostenibilidad’ incluida en la Agenda de 2030 para el Desarrollo Sostenible resuena en el concepto de ‘patrimonio vivo’ de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

La Agenda 2030 define la sostenibilidad como el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Transmitido de generación en generación, el patrimonio vivo es una fuente de resiliencia comunitaria, que puede impulsar el desarrollo sostenible de muchas y diversas maneras:

Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible
La Agenda 2030 es un plan de acción que aborda las tres dimensiones del desarrollo sostenible —la económica, la social y la ambiental— a través de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible considerados esferas de acción altamente interdependientes:
  ODS 1: Fin de la pobreza
  ODS 2: Hambre cero
  ODS 3: Salud y bienestar
  ODS 4: Educación de calidad
  ODS 5: Igualdad de género
  ODS 6: Agua limpia y saneamiento
  ODS 7: Energía asequible y no contaminante
  ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico
  ODS 9: Industria, innovación e infraestructura
  ODS 10: Reducción de las desigualdades
  ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles
  ODS 12: Producción y consumo responsable
  ODS 13: Acción por el clima
  ODS 14: Vida submarina
  ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres
  ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas
  ODS 17: Alianzas para lograr los Objetivos

  • los conocimientos, las habilidades y las prácticas locales, mantenidos y adaptados a lo largo del tiempo, proporcionan una fuente vital de ingresos y trabajo decente para muchas personas en todo el mundo, en particular para las personas pobres y vulnerables, a través de la artesanía y el turismo, entre otros;
  • los sistemas agrícolas tradicionales proporcionan a muchas sociedades del mundo una dieta variada para una nutrición adecuada, al tiempo que preservan los ecosistemas y mantienen la biodiversidad genética;
  • los sistemas de curación heredados, las actividades físicas tradicionales, como los deportes y los juegos, y los actos festivos fortalecen la salud y el bienestar de los miembros de la comunidad de todas las edades;
  • los jóvenes aprenden sus valores y culturas a través de la transmisión de su patrimonio vivo, que constituye un pilar fundamental de su educación;
  • el patrimonio vivo puede moldear los roles y las identidades de género, que son fundamentales para lograr la igualdad de género;
  • las comunidades han desarrollado estrategias innovadoras y adaptativas para optimizar el uso y la gestión de los recursos hídricos y minimizar el consumo de energía;
  • a través de la celebración de la diversidad cultural, los carnavales, las ferias y los festivales pueden contribuir al establecimiento de relaciones sociales armónicas, tanto en las zonas rurales y urbanas como entre ellas;
  • el patrimonio vivo consiste en conocimientos y prácticas localmente arraigados que constituyen una fuente de resiliencia contra las cambiantes condiciones climáticas y ayudan a proteger la biodiversidad;
  • las prácticas sociales y locales de diálogo, solución de conflictos y reconciliación ayudan a regular el acceso a espacios y recursos naturales compartidos y promueven la paz y lo cohesión social.

En diciembre de 2020, la Secretaría publicará un conjunto de documentos visuales que ilustrarán con detalle las relaciones entre el patrimonio cultural inmaterial y el desarrollo sostenible. En 2021, también se pondrá en marcha un curso en línea masivo y abierto sobre este tema.

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© David Oliete
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