La artesanía tradicional es acaso la manifestación más tangible del patrimonio cultural inmaterial. No obstante, la Convención de 2003 se ocupa sobre todo de las técnicas y conocimientos utilizados en las actividades artesanales, más que de los productos de la artesanía propiamente dichos. La labor de salvaguardia, en vez de concentrarse en la preservación de los objetos de artesanía, debe orientarse sobre todo a alentar a los artesanos a que sigan fabricando sus productos y transmitiendo sus conocimientos y técnicas a otras personas, en particular dentro de sus comunidades.

El trabajo de la madera de los zafimaniry Véase mas sobre el elemento
©  J. Ségur / ZED

Las expresiones de la artesanía tradicional son muy numerosas: herramientas, prendas de vestir, joyas, indumentaria y accesorios para festividades y artes del espectáculo, recipientes y elementos empleados para el almacenamiento, objetos usados para el transporte o la protección contra las intemperie, artes decorativas y objetos rituales, instrumentos musicales y enseres domésticos, y juguetes lúdicos o didácticos. Muchos de estos objetos, como los creados para los ritos festivos, son de uso efímero, mientras que otros pueden llegar a constituir un legado que se transmita de generación en generación. Las técnicas necesarias para la creación de objetos de artesanía son tan variadas como los propios objetos y pueden ir desde trabajos delicados y minuciosos, como los exvotos en papel, hasta faenas rudas como la fabricación de un cesto sólido o una manta gruesa.

Como ocurre con otras formas del patrimonio cultural inmaterial, la mundialización crea graves obstáculos para la supervivencia de las formas tradicionales de artesanía. La producción en serie, ya sea en grandes empresas multinacionales o en pequeñas industrias artesanales locales, puede suministrar a menudo los bienes necesarios para la vida diaria con un costo de tiempo y dinero inferior al de la producción manual. Muchos artesanos pugnan por adaptarse a la competencia con esas empresas e industrias. Las presiones ambientales y climáticas influyen también en la artesanía tradicional, y la deforestación y roturación de tierras disminuyen la abundancia de los principales recursos naturales. Incluso cuando la artesanía manual se convierte en industria artesanal, la producción a mayor escala puede causar daños al medio ambiente

El kris indonesio Véase mas sobre el elemento
© Ministry of Culture and Tourism of the Republic of Indonesia

A medida que van evolucionando las condiciones sociales o los gustos culturales, puede suceder que las festividades y celebraciones que antes requerían productos artesanales complicados se vayan haciendo más austeras, mermando así las posibilidades de expresarse de los artesanos. Los jóvenes de las comunidades piensan a veces que es demasiado exigente el aprendizaje necesario –a menudo muy prolongado– para dominar las técnicas artesanales tradicionales, y por eso tratan de colocarse en fábricas o en el sector de servicios, donde el trabajo es menos extenuante y mejor pagado con frecuencia. Muchas tradiciones artesanas encierran “secretos del oficio” que no se deben revelar a extraños. Por eso, si a los miembros de la familia o de la comunidad no les interesa aprenderlos, esos conocimientos pueden desaparecer, ya que compartirlos con extraños sería vulnerar la tradición.

Al igual que con las otras formas del patrimonio cultural inmaterial, el objetivo de la salvaguardia consiste en garantizar que los conocimientos y técnicas inherentes a la artesanía tradicional se transmitan a las generaciones venideras, de modo que ésta se siga practicando en las comunidades, como medio de subsistencia y como expresión de creatividad e identidad cultural.

Muchas tradiciones artesanales cuentan con sistemas de instrucción y aprendizaje antiquísimos. Está comprobado que la oferta de incentivos financieros a aprendices y maestros es un medio eficaz para reforzar y consolidar esos sistemas, ya que hace más atractiva la transferencia de conocimientos para todos ellos.

También pueden reforzarse los mercados locales tradicionales de productos artesanales, al tiempo que se crean otros nuevos mercados. Hay mucha gente en el mundo que, por un movimiento reflejo contra la urbanización y la industrialización, aprecian los objetos hechos a mano porque están impregnados del cúmulo de conocimientos y valores culturales de los artesanos y ofrecen una alternativa más “soft” a los numerosos artículos de “alta tecnología” que predominan en la cultura mundial del consumo.

El "Maître d'art" Jean Dominique Fleury, pintor de vidrio, entre sus aprendices (Francia)
El “Maître d’art” Jean Dominique Fleury, pintor de vidrio, entre sus aprendices (Francia)
© Alexis Lecomte, Ministère de la Culture - France

En otros casos, los bosques se pueden repoblar para tratar de remediar los perjuicios causados a la artesanía tradicional que utiliza la madera como materia prima. En algunas situaciones, puede ser necesario adoptar medidas jurídicas que garanticen el derecho de las comunidades a explotar los recursos naturales y protejan al mismo tiempo el medio ambiente.

Otras medidas jurídicas, como la protección de la propiedad intelectual o el registro de patentes o derechos de autor, pueden ayudar a las comunidades a beneficiarse de sus productos artesanales y de los motivos artísticos de éstos. En algunas ocasiones, la producción artesanal se puede fomentar gracias a la adopción de medidas de ese tipo con otros fines, por ejemplo la prohibición a nivel local de las bolsas de plástico puede estimular el mercado de bolsas de papel hechas a mano o de embalajes de fibra tejida, permitiendo así que prosperen los conocimientos y técnicas de la artesanía tradicional.

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