Leonardo dos Santos with the Fandango Group Professora Helmosa, from Morretes/PR
© Felipe Varanda - collection of the Fandango's Living Museum, 2005
9 de noviembre de 2012

‘Debemos comenzar por destacar, dentro de la propia comunidad, la importancia de salvaguardar el patrimonio más valioso que nuestros antepasados nos han dejado’

(Ginuervel Roach, Curaçao – joven participant).

Habiendo una mayor conciencia de la importancia del patrimonio vivo y del papel central de los jóvenes en su salvaguardia, no es de extrañar que la voz y la acción de los jóvenes se haya visto impulsada a escala mundial.

El patrimonio cultural inmaterial (PCI) expresa la continuidad entre pasado, presente y futuro. Los medios de vida y bienestar de las comunidades en todo el mundo se encarnan en prácticas tales como las tradiciones y expresiones orales, las artes del espectáculo, los rituales y actos festivos o los conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo.

Los jóvenes, que constituyen más de la mitad de la población mundial, son dentro de sus comunidades los embajadores que siguen recreando y revitalizando el patrimonio cultural inmaterial. Es para ellos y para las generaciones futuras que el patrimonio inmaterial debe ser salvaguardado. Esto es particularmente relevante en momentos en que, en muchos países, los jóvenes se enfrentan a oportunidades educativas y económicas limitadas. La participación activa en la salvaguardia de su patrimonio vivo no sólo les proporciona una manera de afirmar su identidad individual y de grupo, contribuyendo así a su bienestar general, sino que también puede crear nuevas oportunidades para su desarrollo económico y creativo.

Mientras que el papel de los jóvenes en la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial se vuelve cada vez más importante, la UNESCO está fortaleciendo sus alianzas con ellos para la aplicación de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. El mes pasado, en Sofía, Bulgaria, un foro de la juventud organizado por el Centro regional para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de Europa del Sudeste (centro de categoría 2 bajo los auspicios de la UNESCO) reunió a más de 30 representantes de la juventud para debatir sobre el papel de los jóvenes en la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial.

Gracias al Fondo de emergencia de la UNESCO, jóvenes del Congo, Chad y la República centroafricana se reunirán en Brazzaville del 19 al 23 de noviembrehttp://www.unesco.org/culture/ich/index.php?lg=fr&meeting_id=00247 para recibir una formación sobre los conceptos y los mecanismos de la Convención y llevar a cabo un ejercicio de documentación fotográfica de su patrimonio vivo. Según Yannick Sayam Yan-Asnan, un joven participante de la República centroafricana, este foro llega en un momento crucial, ya que existe “la necesidad de salvar y salvaguardar estos valores culturales, estos conocimiento y prácticas locales, que son los verdaderos pilares de un desarrollo armonioso en África”. Las imágenes captadas por los jóvenes delegados se harán públicas, mejorando así la estima de los jóvenes hacia su propio patrimonio y el de los demás.

Mientras se va creando este impulso de la juventud en África central, al mismo tiempo y gracias a la generosa contribución de Bulgaria y del Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial, los jóvenes de 17 países de la subregión del Caribe se reunirán en St. George, Granada (del 20 al 24 de noviembre) para explorar el marco de la Convención y desarrollar planes de acción para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial a nivel nacional y subregional. Shelly-Ann Joseph, un joven participante de San Vicente y las Granadinas, hace hincapié en la importancia del Foro, para desarrollar las capacidades de los jóvenes, “de llegar a un público más amplio e incluso de establecer alianzas con organismos gubernamentales y no gubernamentales que pueden crear sinergias duraderas para ayudar a impulsar nuestra causa”.

La UNESCO invita a los jóvenes de todo el mundo a tomar medidas para salvaguardar su patrimonio cultural inmaterial gracias a la unión de sus voces y de sus acciones. La juventud es una fuerza necesaria para la supervivencia del patrimonio vivo.

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