La tradición de preparar y compartir la ‘dolma’, signo distintivo de identidad cultural

Inscrito en 2017 (12.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

© Ministry of Culture and Tourism of Azerbaijan, 2016

La preparación de la “dolma” exige dominar una serie de prácticas y conocimientos tradicionales para poder confeccionar este manjar. La “dolma” es un picadillo a base de carne, cebolla, arroz, guisantes y especias que sirve para confeccionar bocaditos con una envoltura de hoja vegetal –fresca o hervida– y para rellenar frutas o verduras. Su nombre es una abreviación del vocablo túrquico “doldurma”, que quiere decir “relleno”. Esta preparación culinaria tradicional, consumida en común en las familias y comunidades locales, está extendida por todas las regiones de Azerbaiyán y el conjunto de la población estima que constituye un elemento sumamente importante de sus prácticas culturales. La “dolma” se prepara y se disfruta en ocasiones especiales y reuniones sociales, y es todo un símbolo de sentimientos de solidaridad, respeto y hospitalidad. Transmitida de generación en generación, esta práctica culinaria trasciende las fronteras étnicas y religiosas existentes dentro del país. Los depositarios de este elemento del patrimonio cultural son las personas que cocinan –mujeres, en su gran mayoría– y el conjunto más vasto de quienes lo utilizan con diversos fines de índole social y cultural. La transmisión informal del elemento se efectúa de padres a hijos en el seno de las familias y la transmisión formal en centros de enseñanza profesional o mediante sistemas de aprendizaje. La notoriedad del elemento en la sociedad azerbaiyana es muy grande y, en lo que respecta a la salvaguardia de su viabilidad, son las comunidades quienes la garantizan llevando a cabo múltiples actividades para sensibilizar al público y organizando festivales. Los centros de enseñanza profesional y la edición de publicaciones sobre esta práctica cultural también contribuyen a su salvaguardia.

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