El carnaval de Basilea

Inscrito en 2017 (12.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

© Office fédéral de la culture suisse, 2016
El carnaval de Basilea, que empieza el lunes siguiente al Miércoles de Ceniza y dura exactamente 72 horas, es el más importante de Suiza. El lunes y el miércoles tienen lugar dos cortejos en los que desfilan, al son de bandas de pífanos y tambores, unas 11.000 personas disfrazadas y agrupadas en comparsas acompañadas por carrozas y calesas. El martes, día dedicado a los niños, se celebran conciertos y exposiciones de farolillos, al mismo tiempo que otros eventos festivos. El carnaval se asemeja a una revista satírica gigante en la que se recurre a todo tipo de medios visuales y retóricos para burlarse de vicios y desatinos. En la preparación de esta fiesta, que atrae a 220.000 visitantes suizos y extranjeros aproximadamente, participan activamente unas 20.000 personas de todos los orígenes, edades, clases sociales y convicciones políticas. Los practicantes y depositarios de este elemento del patrimonio cultural han creado asociaciones de distintos tipos, formadas por hombres y mujeres en pie de igualdad. El carnaval fortalece la cohesión social, promueve la tolerancia por medio de la crítica social y contribuye a la salvaguardia del dialecto local. La transmisión de esta práctica cultural se efectúa de manera informal en el seno de las familias que participan en ella desde varias generaciones atrás. Las comparsas también desempeñan un papel importante a este respecto y algunas de ellas cuentan con secciones dedicadas a preparar el relevo generacional. Algunos festejos previos al carnaval también facilitan la transmisión de este elemento fuera de su época de celebración. En los últimos decenios, la salvaguardia del carnaval ha sido posible gracias a las medidas adoptadas por las comunidades para preservarlo, así como al continuo apoyo de las autoridades.
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