Fecha
01/05/1999 - 18/04/2024
Países
Líbano

Este seminario se realizó en Beirut en mayo de 1999 para considerar la cuestión en su aplicación a los Estados Árabes. Participaron en el seminario expertos de doce países. Se enumeraron ciertas preocupaciones centrales que enfrentan estos estados en el ámbito cultural, esbozadas en los cuestionarios presentados por diez países. Entre ellas figuran:

  • Se han reducido las partidas presupuestarias para el folclor;
  • Las industrias tradicionales se han desvinculado del “patrimonio” y ahora sirven principalmente a los turistas;
  • El patrimonio puede perderse por la importancia que se da a todo lo novedoso, especialmente la tecnología nueva;
  • Las instituciones que se ocupan del folclor tienen poco personal y carecen de un organismo central que coordine su trabajo.

Se trataron los efectos de la globalización en el patrimonio cultural, partiendo del entendido que la cultura misma no es estática. La globalización se vio como una espada de doble filo, capaz de ayudar a las culturas nacionales a revitalizar sus culturas para hacer frente a otras culturas, pero amenazándolas, también, de homogeneización cultural. También quedó asentada la importancia de conservar la cultura popular y tradicional para el desarrollo humano, así como el hecho de que el folclor puede ser fuente de revitalización cultural a la vez que contribuye al desarrollo económico. Sin embargo, hay que cuidarse de que el uso del folclor con fines económicos no acabe por perjudicar el folclor mismo. El patrimonio cultural es amenazado por el deterioro del medio ambiente, pero al mismo tiempo su revitalización puede brindar los medios para crear un medio ambiente mejor, así como formar parte de la identidad y dignidad humanas.

Los participantes propusieron algunas medidas para resolver estos problemas, de índole folclórica, que enfrentan los Estados Árabes, y para encaminarlos hacia la protección y revitalización del patrimonio cultural. Se recomendó formular un plan general de desarrollo del patrimonio popular y tradicional; y que se formulen las leyes necesarias para proteger este patrimonio y todas las personas que laboran en este campo. La protección del patrimonio debe entenderse como un proceso continuo. Deben crearse instituciones permanentes que brinden apoyo moral y económico a los practicantes y demás involucrados. Otra prioridad evidente para garantizar la continuidad y sostenimiento culturales es la introducción de cursos relativos a la cultura tradicional y popular en los programas educativos.

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