El Chopi Timbila

   

Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (proclamado originalmente en 2005)

Las comunidades chopi viven principalmente en la parte meridional de la provincia de Inhambane, en el sur de Mozambique, y son famosas por su música de orquesta. Sus orquestas constan de cinco a treinta xilófonos de madera, llamados timbila (mbila en singular), de distintos tamaños y registros tonales. Los timbila son instrumentos afinados con gran precisión y fabricados con una madera de gran resonancia procedente de un árbol de crecimiento lento llamado mwenje. Debajo de cada listón se adapta un resonador de calabaza, que se pega firmemente con cera de abeja y se impregna de aceite de nkuso, lo que da al timbila su rica sonoridad nasal y sus vibraciones características. Las orquestas se componen de maestros del timbila y de aprendices de todas las edades. Se ven niños tocando al lado de sus abuelos. Cada año, se componen varias obras nuevas que se interpretan en las bodas y otros acontecimientos de la comunidad. Los ritmos dentro de cada tema son complejos, de modo que la mano izquierda del músico ejecuta a menudo un ritmo distinto al de la mano derecha. Las interpretaciones duran más o menos una hora. Presentan temas para solistas y otros para orquesta, utilizando tempos distintos. Estrechamente asociadas a la música, hay también danzas particulares timbila que son bailadas por dos a doce bailarines delante de la orquesta.

Cada interpretación de timbila incluye un canto solemne (m’zeno), acompañado por bailarines, mientras los músicos tocan en sordina un ritmo lento. Estos textos, llenos de humor y sarcasmo, reflejan cuestiones sociales contemporáneas y sirven para hacer la crónica de los acontecimientos de la comunidad.

La mayoría de los músicos experimentados del timbila son ancianos. Aunque varios maestros del timbila han comenzado a formar a músicos jóvenes, admitiendo también a muchachas en sus orquestas y grupos de danza, los jóvenes están perdiendo cada vez más el contacto con este patrimonio cultural. Además, la tala de árboles ha ocasionado una escasez de la madera necesaria para producir la sonoridad peculiar de los instrumentos del timbila.

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