Los Veinticuatro Periodos Solares – Conocimientos sobre el tiempo en China adquiridos mediante la observación del movimiento anual del sol y prácticas culturales conexas

   

Inscrito en 2016 (11.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

© China Agricultural Museum, 2015 :

ES: Los chinos de la Antigüedad dividieron el movimiento circular anual del Sol en 24 segmentos, asignando a cada uno de estos “periodos solares” un nombre específico. Este elemento del patrimonio cultural inmaterial, denominado “Los Veinticuatro Periodos Solares”, tiene su origen en la cuenca del Río Amarillo. Los criterios para determinar esos periodos se elaboraron mediante la observación de los cambios de estación, de los astros y de otros fenómenos naturales en esta región de China. Luego, su uso se fue extendiendo paulatinamente al conjunto del país. El ciclo de los diferentes periodos comienza con el denominado “Inicio de la Primavera” y finaliza con el llamado “Gran Frío”. Este elemento del patrimonio cultural se ha venido transmitiendo de generación en generación y se utiliza tradicionalmente como marco cronológico por el que se rigen la producción y los quehaceres de la vida cotidiana. Además, sigue revistiendo una importancia especial para los campesinos, a los que sirve de guía para las faenas agrícolas. Integrados en el calendario gregoriano, “Los Veinticuatro Periodos Solares” no sólo se usan de forma generalizada en las comunidades, sino que además son compartidos por muchos grupos étnicos del país. En efecto, algunas ceremonias rituales y festividades celebradas en China guardan una estrecha relación con esos periodos, por ejemplo la Fiesta del “Rocío Frío” del pueblo zhuang o el Ritual del “Inicio de la Primavera” celebrado en Jiuhua. También se pueden encontrar referencias a los periodos solares en canciones infantiles, baladas y refranes. Todas estas funciones diferentes han fortalecido la viabilidad de “Los Veinticuatro Periodos Solares” como elemento del patrimonio cultural inmaterial y sustentan su contribución a la forja de la identidad cultural de las comunidades. Los conocimientos sobre este elemento se transmiten mediante la educación formal e informal.

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