La cocina italiana, entre sostenibilidad y diversidad biocultural

   

Inscrito en 2025 (20.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Fusión cultural y social en torno a los hábitos alimentarios, este elemento está asociado al uso de materias primas y técnicas artesanales de preparación de alimentos. Se trata de una actividad comunitaria que pone énfasis en la relación íntima con la comida, el respeto por los ingredientes y los momentos compartidos alrededor de la mesa.
Esta práctica se basa en recetas contra el desperdicio y en la transmisión de sabores, saberes y recuerdos de una generación a otra. Es una forma de acercarse a la familia y a la comunidad, ya sea en casa, en la escuela o en el marco de festivales, ceremonias y reuniones sociales.
Personas de todas las edades y géneros participan, compartiendo recetas, sugerencias e historias, siendo los abuelos quienes a menudo transmiten platos tradicionales a sus nietos. Los conocimientos y saberes asociados a este elemento se transmiten de manera informal dentro de las familias y de forma formal en escuelas y universidades.
Más allá de la cocina, los practicantes consideran este elemento como una forma de cuidarse a sí mismos y a los demás, de expresar amor y de redescubrir sus raíces culturales. Permite a las comunidades compartir su historia y describir el mundo que las rodea. También contribuye a la preservación de expresiones culturales específicas, como la lengua y los gestos.
Esta práctica, por tanto, fomenta la inclusión social, promueve el bienestar y ofrece un canal para el aprendizaje a lo largo de la vida y entre generaciones. Además, refuerza los lazos, estimula el compartir y favorece el sentimiento de pertenencia.

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