En El Salvador, el patrimonio vivo contribuye a la resolución de conflictos

Previous safeguarding project in El Salvador “Titajtakezakan. Speaking across time, oral tradition and use of information and communication technologies”
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© Secretary of Culture of the Presidency (El Salvador)

En Jiquilisco y Tecoluca, dos municipios del sur de El Salvador, varios jóvenes participaron en un taller organizado por la UNESCO, en el que se abordó el patrimonio cultural inmaterial (PCI) y las diversas formas en que contribuye a la construcción de la paz y la resolución de conflictos. En efecto, el patrimonio vivo tiene el potencial de fomentar la armonía social a través de los valores compartidos que se expresan en las fiestas, los espectáculos, las expresiones culturales y las tradiciones orales. Muchas comunidades tienen prácticas que sirven específicamente para promover el diálogo, la comprensión mutua, el arbitraje y la resolución pacífica de conflictos.

Este taller tuvo lugar en el marco del proyecto “#SonParte: Juventudes por un futuro pacífico, justo y sostenible” (#SonParte: Jóvenes por un futuro pacífico, justo y sostenible), cuyo objetivo es promover la participación de los jóvenes en los procesos de toma de decisiones hacia la construcción de la paz. Este proyecto es implementado por la UNESCO, junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD), Asociación Generaciones de Paz y el Fondo de las Naciones Unidas para la Consolidacion de la Paz.

El taller fue dirigido por la Sra. Eva Martínez, una de las facilitadoras de la UNESCO, y tuvo lugar mediante una combinación de modalidades presenciales y virtuales. Entre los participantes de este taller se encontraban diversos actores: representantes de asociaciones locales dedicadas al desarrollo comunitario, representantes de comunidades indígenas como los Ulúas, Lencas y Nonualcos, y jóvenes de varios cantones de la región.

La UNESCO considera que el patrimonio vivo, y la cultura en general, es una herramienta útil para promover la paz, fomentar la transformación social y comprometer a las comunidades de todo el mundo en el desarrollo sostenible. La participación de los jóvenes es esencial, ya que ayudan a identificar, salvaguardar y transmitir los elementos del PCI que contribuyen a la construcción de sociedades pacíficas.

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